sábado, 10 de noviembre de 2007

La formación en Valores, Reto de la Universidad del Siglo XXI?

Bienvenidos participantes al Blog del módulo Valores de la Docencia en su modalidad virtual, primero que todo los felicito.....! llegamos juntos a la unidad III del módulo, nuestra ñultima unidad para culminar esta parte del componente.....
Siguiendo con el mismo entusiasmo y mayor motivación los invito muy cordialmente a desarrollar las actividades de la unidad.
La primera actividad a desarrollar será la participación en este blog, en este espacio creado para ustedes de manera muy especial, para realizar sus participaciones y aportes muy enriquecedores y valiosos para todos los que formamos parte de este módulo.
Esta participación, como saben es de carácter individual, los contenidos a trabajar son:
  • Funciones de la Universidad en la formación en y para los valores.
  • Roles de los docentes, de las autoridades, de los alumnos.
  • Hablar de las competencias de un buen docente.
  • Competencias generales, transferibles y transversales.
  • Paradigma educativo en l aformación en valores.

LA PARTICIPACIÓN EN EL BLOG SE REALIZARA DURANTE LOS DÍAS:

13, 14, 15 y 16 de noviembre de 2007

Reciban un cordial y afectuoso saludo,

Rosana

26 comentarios:

Boris Guevara dijo...

Hablar de las competencias de un buen docente.
Con la educación se busca formar un ser humano integral capacitado para desempeñar un oficio o profesión y con un sistema definido de valores que orienten y caractericen su vida con un fin formativo. Pero en algunos casos la educación solo se ha limitado al área o dominio cognoscitivo y no al área afectiva y psicomotora, solo se busca INSTRUIR pero no FORMAR, NI EDUCAR . La educación sólo se enfoca hacia el intelecto del estudiante con poco interés hacia sus actitudes y valores. Es por ello que es esencial una educación con valores donde los conceptos de pedagogía, aprendizaje, ética y moral converjan. Para Cornejo (1999) establece que un “Maestro no es aquel que enseña a otro lo que no sabe sino aquel que hace surgir en él, el ser que debe llegar a ser”. En fin se establece que la educación debe tener como objetivo primordial el desarrollo de la personalidad del estudiante para lo cual el docente requiere de un crecimiento personal constante.
Lagonell y Riera (1998) establecen que un docente debe poseer las siguientes características personales básicas : Sencillez, Humildad, Sensibilidad, Respeto al Alumno, Amabilidad, Paciencia, Comprensión, Aceptación, Cortesía y afecto . En la medida que estos rasgos estén presentes en el educador existirá una mayor posibilidad de modelar valores en su labor pedagógica.
Lagote y Riera(1998) presentan tres características claves que diferencian al docente ejemplar de lo que no son tan buenos:
1. Los buenos docentes tienen actitudes favorables hacia los alumnos.
2. Disfrutan de las relaciones con los estudiantes
3. Son generosos en la apreciación de la conducta y los motivos de las otras personas

Se estima que el educador para crecer personalmente necesita de una gran dosis de humildad, se debe abandonar la posiciones autoritarias y sabihonda para permitir el encuentro humano entre todos los que comparten el proceso de enseñanza – aprendizaje. Los educadores que no revisan cotidianamente su actuación estarán condenados a pensar que lo están haciendo bien y jamás podrán cambiarse a si mismos. Para finalizar la docencia cuando es ejercida responsablemente se convierte en una actividad significativa que orienta y da sentido a la vida, donde la promoción de los valores no puede ser dejada al azar, sino que es objeto de estudio e intercambio de ideas.

Boris Guevara
Valores de la Docencia.

Referencias
Cornejo, M. (1998). Valores de Excelencia para Triunfar. Editorial Grad. México.
Lagonel, C. y Riera J (1998). Docencias y Valores. Fedeupel. Caracas

Rosana C. dijo...

Boris, tu aporte toca la esencia de lo que debe ser un excelente maestro cuando hablamos de esa calidad humana que debemos poseer, cultivar y demostrar hacia nuestros alumnos. Es necesario rescatar "lo humano", dejar de ser mecanicistas, y enseñar creando ambientes de aprendizajes donde fluya la comunicación, la interación, la colaboración, todos estos aspectos y los que tu mencionas fundamentados en la responsabilidad, el respeto y la empatía.
Promoviendo ambientes con estas características seguramente el aprendizaje de aquellos contenidos declarativos y procedimentales serán mucho más exitosos.

Rosana C. dijo...

Quiero comentarles un poco sobre la transversalidad en el currículo, el cual es uno de los temas que en la actualidad impacta el conocimiento.
Los cursos o asignaturas (dependiendo de la institución) han sido los espacios que por tradición se pretende "enseñar el saber", la capacidad de comprender de pensar y de actuar sobre el mundo que nos rodea (Fernández, 2004) lo que conocemos como el famoso "contexto o entorno social". Sin embargo, existen variadas investigaciones que señalan que los profesores como expertos en la disciplina conviertan a las asignaturas en finalidades en si mismas, es decir, se descontextualizan y se alejan del mundo real en el cual los futuros profesionales deberán desempeñarse de manera "exitosa" (Aguayo y Lama, 1999; y Fernández, 2004).
Esta situación ha llevado a la autocrítica y a la reflexión, generando un pensamiento que además de interesante, lleva implicito la posibilidad de acrecarnos mucho más a ese contexto laobral. Surge entonces, la "transversalidad" como la posibilidad de situar los contenidos en su verdadera dimension de vigencia, proyección y funcionalidad. Así pues, los contenidos transversales siguiendo el planteamiento de Fernández (2004) " deben ser vertebrados en una especie de ejes que integran significados en torno a los problemas y grandes temas de la vida real en el contexto" (p.91)y además debe aplicarse tanto en la educación básica como en la educación superior, considerando por supuestos las diferencias en modos y niveles de profundidad.

Rosana C. dijo...

Hablando del perfil y de las competancias...
Ambas, el perfil profesional y las competencias comprenden la adecuación de esfuerzos que combinen la investigación y la práctica profesional en un ambiente de discusión que permita tanto el tratamiento técnico como la integración de procesos de factibilidad entre la formación y la profesión.... se les parece a algo hablado ya?
Uno de los aspectos esenciales en la elaboracion del proceso de la planificación curicular es la definición y estructuración de los perfiles profesionales.... Por qué? se preguntarán... y les contesto: porque ellos constituyen la representación de la exigencias de carácter profesionalizante que se demanda del mercado laboral u ocupacional a los egresados de las instituciones de educación superior (Fernández, 2004).
Este perfil, se hae evidente en lo splanes de estudio mediante la formulación categorizada de rasgos, conocimientos, habilidades, y destrezas que deberán adquirirse y desarrollarse durante la carrera y que conformarán sus COMPETENCIASPROFESIONALES ESPECÍFICAS...
Qué opinan al respecto?
En la actualidad se habla de: EL PERFIL PROFESIONAL DE COMPETENCIAS, en este perfil se refleja tanto las exigencias del mercado ocupacional en términos de los requisitos que definan conocimientos, destrezas, habilidades sintetizadas en competencias requeridas por el ejercicio de las distintas profesiones...
Fernández (2004) afirma qie en el sentido globalizador del perfil de competencias se puede definir o comprender a través de las clásicas expresiones, que están de moda, saber hacer, saber ser y saber estratégico en las cuales, se sintetiza la esencia vital de lo que el perfil profesional significa..
Los invito a profundizar un poco más...!

Everling Dávila dijo...

LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI Y LA FORMACIÓN EN VALORES

La etapa universitaria es aquella en la cual cada uno de nosotros alcanza una madurez física y mental, y es el lugar en el cual adquirimos un conjunto de conocimientos que permitirán al futuro titulado ejercer una profesión o dedicarse al ámbito de la investigación. Sin embargo, no es obvio, que en esta institución es donde se afianza formación ética y moral, por lo que según Martínez (2006) es posible identificar tres dimensiones formativas en la función ética de la universidad en la sociedad actual: … “la formación deontológica relativa al ejercicio de las diferentes profesiones; la formación ciudadana y cívica de sus estudiantes; y, finalmente, la formación humana, personal y social, que contribuya a la optimización ética y moral de las futuras y futuros titulados en tanto que personas”.

Así se tiene que la formación universitaria de calidad no puede separar la formación profesional de la formación ciudadana, puesto que existe una estrecha relación entre el concepto actual de formación universitaria, la cohesión social y las investigaciones sobre desarrollo moral y aprendizaje ético, por lo que según Martínez (2006) se presentan cinco ámbitos de la formación universitaria en los que es posible integrar acciones y establecer pautas u orientaciones que favorezcan la formación en valores y el aprendizaje ético de los futuros graduados: los contenidos curriculares, la relación entre estudiantes y profesores, las formas de organización social, las tareas de aprendizaje, la cultura participativa e institucional y la implicación comunitaria del aprendizaje académico.

En cuanto al rol de los docentes, existe un problema referido a la desvalorización del rol docente, que afecta no sólo a quienes desempeñan esa tarea sino, a los adolescentes que deben elegir y desarrollar una carrera. Según Esteve (1999) hay que describir al docente como un profesional obligado a realizar mal sus tareas, ya que la cantidad de actividades y responsabilidades que se le exige llevar a cabo, no es proporcional a los recursos necesarios para poder cumplir con esos requerimientos, la consecuente sensación de desborde en el cumplimiento de su deber y la mala remuneración.

Por lo tanto, es urgente construir estrategias para revertir este ciclo de malestar, pues a pesar de que algunos docentes desean permanecer en el sistema, debido a la intensidad vocacional de la profesión. Se deben fomentar acciones de prevención desde las mismas unidades educativas, que deben ser más abiertas e interactuantes; estimular programas de capacitación más flexibles, no impuestos sino demandados por los propios docentes de acuerdo con sus necesidades; mejorar las retribuciones económicas; aumentar su participación en la toma de decisiones ante los cambios curriculares. En definitiva, se debería devolver al docente el rol de conducción del proceso de aprendizaje que alguna vez tuvo y del que hoy se siente despojado.

Martínez Miquel, “Formación para la ciudadanía y educación superior”, Revista Iberoamericana de Educación, número 42: Septiembre-Diciembre (2006).

Esteve José, “Formación Docente” Revista Iberoamericana de Educación, número 19: Enero –Abril (1999)

Luisa Lorena Silva A. dijo...

LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI

El siglo XXI, representa para las Universidades un gran desafió, entendido como el importante reto de ofrecerle a la sociedad o al mundo en general, la posibilidad de contar con ciudadanos formados para enfrentar las complejas situaciones socioeconómicas, políticas, tecnológicas y ambientales que se viven día a día. Es así, como el esfuerzo que las instituciones universitarias deben realizar para formar ciudadanos acordes con las necesidades y expectativas del siglo XXI, tiene que considerar aspectos importantes vinculados no solo con el conocimiento en si mismo, sino todas las relaciones que los seres humanos tenemos que afrontar en un mundo globalizado.

Con respecto a este tema es oportuno señalar a Isla, I.(2005), quien menciona que es necesario ver a la universidad como generadora del potencial humano que se necesita para la transformación y desarrollo de la sociedad. La gran demanda y diversificación que se presenta en los momentos actuales en la Enseñanza Superior es debido a la toma de conciencia de la importancia que tiene este tipo de educación para el desarrollo de la humanidad en las diferentes esferas de la vida, esto hace que las instituciones tengan el gran compromiso de crear programas que estimulen la creatividad y la solución de problemas.

Al respecto en la Comisión Internacional de la educación para el Siglo XXI presidida por Jacques Delors significó que la educación no es solamente aprender a conocer, aprender a hacer o aprender a ser, sino que es también aprender a vivir juntos y a construir la sociedad del futuro. (Isla, I. 2005)

La Universidad del Siglo XXI, debe estar orientada al fomento de una sociedad más equitativa y justa basada en el conocimiento y los valores. Debe contribuir a reforzar la identidad nacional en un entorno globalizado, a emplear los avances tecnológicos mas eficazmente, a hacer una investigación tecnológica y científica de la mayor calidad posible y debe propender a transformar el sistema educativo en función de los objetivos sociales y económicos de integración, de vinculación con el sector productivo y la empresa y finalmente, de prolongación del proceso educativo constante y continuo del hombre durante toda su vida.

Es así como la universidad a la luz de los desafíos de este siglo debe jugar un rol importantísimo en la formación de valores, debe actuar como un agente transformador de la sociedad, con clara responsabilidad social dirigida a la producción de conocimiento y a la formación integral de los miembros de la comunidad universitaria, incluyendo profesores y estudiantes.

La sociedad actual le exige a la universidad que rinda cuentas sobre la calidad del profesional que forma y que esa formación vaya más allá de la instrucción o transmisión de conocimientos; si bien, el hogar es el pilar fundamental en la formación de valores, las instituciones educativas contribuyen activamente en el desarrollo integral del individuo, en la formación de criterios y virtudes.

En tal sentido la formación de valores en la Universidad del Siglo XXI, debe contemplarse en el currículo como eje transversal que contribuirá de manera importante en ese proceso de formación integral vinculado a una sociedad, por lo que los docentes quienes tienen la difícil responsabilidad de transmitir conocimientos, experiencias y valores, deben estar preparados para esta complicada tarea, para lo cual se necesitan estrategias, actividades y recursos; por otro parte el estudiante igualmente debe desempeñar un rol activo mediante un proceso de participación conciente, responsable y comprometido en la construcción de un proyecto ético de vida.

En este rol importante que tienen que asumir y cumplir las universidades, existen tres valores que no deben perderse de vistas, tal es el caso de la equidad, la calidad y la viabilidad, los cuales tienen que constituirse en el norte como valores propios de las universidades entendidas como instituciones generadoras y transmisoras de conocimientos y virtudes, ya que:

La equidad vista como la oportunidad que tenemos todos los seres humanos a formarnos en igualdad de condiciones, pudiendo tener acceso a fuentes de conocimiento modernas, innovadoras, actuales, participativas, y socialmente compartidas.

La calidad entendida como búsqueda de la excelencia, en donde tanto la eficacia y la eficiencia sean determinantes en la conducta o desempeño de todos los integrantes de la comunidad universitaria inserta dentro de una sociedad.

Por último viabilidad, en tanto los ciudadanos que se formen, estén en consonancia con las exigencias dada vez mas fuertes que demanda la sociedad globalizada.

Isla, I. (2005), señala que no hay duda de que las perspectivas fundamentales en la enseñanza universitaria en los momentos actuales están basadas en una educación a lo largo de la vida, con equidad y con una garantía de la calidad no sólo en el orden competitivo profesional sino en el de elevación de los valores humanos que le permita a los centros de enseñanza superior la primacía histórica en el desarrollo social de la humanidad.

Referencias
Isla, Idalia, “La Formación de Valores desde la Docencia Universitaria”, Biblioteca Digital de la Organización de Estados Iberoamericanos. www. oei.es/oeivirt/valores.htm

Boris Guevara dijo...

Relación entre Valores y el Curriculum

Según Lagonell y Riera (1998) la relación existente entre los valores y curriculum pueden se establecida de la siguiente manera:
1.Los Valores como organizadores del curriculum: Los objetivos, contenidos y procedimientos de las distintas disciplinas estarán dispuestos secuencialmente en función de los valores previamente determinados.
2.Los Valores como integradores del curriculum: Dentro de la autonomía y secuencia instruccional de las diferentes disciplinas, se enfatizará sobre determinados valores, en cada lapso.
3.Los Valores como derivados del estudio de los temas transversales: Estos temas transversales requieren un enfoque interdisciplinario íntimamente vinculado con los valores: Ejemplos de temas transversales:
La contaminación ambiental
La inseguridad
La pobreza
La violencia
La corrupción
La desintegración familiar
El consumismo
La discriminación humana etc.
4.Los Valores y su relación con las disciplinas del curriculum, según su secuencia autónoma con el eventual auxilio de otras disciplinas del pensum.
5.Los Valores enfocados según los acontecimientos históricos-culturales y su interdisciplinariedad
6.Los Valores y su relación con situaciones escolares
El problema de fondo es determinar cómo, áreas y disciplinas curriculares, van a relacionarse con los demás ejes transversales. Por otro lado, es importante advertir el riesgo que se asume al considerar los valores como una disciplina o asignatura, con su respectivo horario. Áreas académicas como Castellano y Literatura, Matemática, Educación para el trabajo, Ciencias Naturales, Educación para la Salud, Estudios Sociales, Educación Artística, Educación Física y Deportes coadyuvarán de manera equilibrada a la formación de valores del estudiante

Valores del Siglo XXI
Según Lagonell y Riera (1998) los valores que deberían promoverse con mayor intensamente son:

La Creatividad: permitirá dar respuestas nuevas y efectivas a los problemas presentes o futuros. Esto es posible si se enseñan a los estudiantes a APRENDER. Más que una enseñaza de contenido se requiere un aprendizaje de procesos.

La Solidaridad: nos conduce a anteponer los intereses colectivos por encima de los individuales.

La Interioridad, que mueve el hombre a volcarse sobre sí mismo para revisar y definir sus convicciones íntimas, el sentido de su vida y el sistema de valores que la orientan, partiendo de sus necesidades vitales, hasta profundizar en las de orden divino-religiosas. El docente debe internalizar que Vale más por lo que es, que por lo que tiene.

Estos valores son esenciales para la educación de hoy, pero considero que existen otros más a considerar, por ejemplo La Verdad, La acción correcta (Honestidad, Ingeniosidad, perseverancia etc.), la Paz, el Amor y la Justicia entre otros.

Referencias
Lagonel, C. y Riera J (1998). Docencias y Valores. Fedeupel. Caracas

Karina Núñez dijo...

Generalmente la universidad es concebida como una institución enfocada en la preparación netamente científica o académica en ciertas áreas, porque esta está llena de grupos heterogéneos, es decir, de personas de distintas edades, de distintas creencias, con distintas responsabilidades, etc. que están en busca de un conocimiento aplicable a la sociedad y que al mismo tiempo sea rentable. Cando se hablar de formar en valores en la universidad se plantea un gran reto, porque no solo se habla de formar a jóvenes, sino a adultos que ya tienen valores arraigados y que se han cultivado en el tiempo a través de la sociedad que los rodea, su familia, medios de comunicación, etc.
Leí en un texto de Internet, que no estaba referenciado, que durante muchos años se ha debatido sobre “la neutralidad de la ciencia”, donde se expresa que la enseñanza de la misma nada tiene que ver con la moralidad y la ética ya que la ciencia solo son explicaciones a ciertos fenómenos físicos, sin embargo quien posee ese conocimiento lo aplica a la sociedad; por este motivo la transmisión de la ética es inseparable de la transmisión del conocimiento, porque quien lo posee es capaz de hacer vida intelectual en la sociedad que lo rodea, eso incluye relaciones humanas, que implica a su vez respeto de deberes, tener derechos, hábitos; ¿o será mejor dejar que el ejercicio durante la vida o las leyes enseñen esto a los ciudadanos?.
Yo pienso que nuestra sociedad está tan corrupta, esto ciertamente avalado por múltiples manifestaciones y conductas aceptadas como prácticas normales, que dejar que la sociedad enseñe al poseedor del conocimiento como utilizar lo aprendido, como lograr provecho de él, es hoy por hoy la razón de tanto caos moral, por eso la universidad debe rescatar la rienda en cuanto a la transmisión de los valores universales como eje transversal que atraviese por completo el currículo científico, porque es en la etapa universitaria donde el ser, crea consciencia de la utilidad de él para la sociedad.
A veces hablar de valores en la universidad es mucho más amplio, que hablar de educación en valores a otros niveles de educación, porque aquí no solo deben afianzarse valores universales como el respeto, la igualdad, la responsabilidad, etc. sino también valores más profundos e internalizables como el valor de la democracia, la libertad académica y de consciencia, pensamiento critico, etc. Para lograr esta transmisión de valores se necesita las transversalización de la educación moral, que implica a su vez, que los distintos contenidos morales no son solo cuestión de enseñanza localizada en el tiempo y en el espacio del currículo, sino que o atraviesa por completo. El acto de enseñar ya es en si mismo un acto profundamente ético, porque se posee el poder y la delegación social para producir cambios profundos de quienes están frente a él como aprendices.
Se sabe que el valor universal de la vida universitaria es la libertad, entonces el estilo de formación valorica esta orientada a la formación crítica consiente de las personas y sobre todo a la práctica de esos valores, enseñar valores a mi juicio poco tiene que ver con teoría, es básica, se trata de práctica allí está lo complejo!

Samuel Pérez dijo...

SAMUEL PÉREZ
LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI
La Universidad del siglo XXI debe romper el paradigma academicista y formar profesionales competentes, no sólo desde el punto de vista del conocimiento, habilidades y destrezas, sino también en valores, moral y ética, para que tengamos como dice Lozano (2003), además de buenos técnicos, ciudadanos responsables y con un proyecto proactivo con relación a sí mismos y la sociedad.
Estos valores deben normarse en cada carrera profesional, señala Lozano, no como un simple cambio de plan de estudios u otra asignatura más, sino como parte importante del proceso de aprender a ser y aprender a convivir, por ello, debe existir una estructura mínima alrededor de la cual formar en valores: el respeto a los derechos humanos, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad, el respeto al ambiente, entre otros.
Arana(s/f), por su parte plantea que es tarea de la educación superior formar profesionales comprometidos socialmente, con amor al trabajo, a su profesión y con espíritu humanista. En tal sentido, la Universidad no debe centrarse en diseñar un perfil profesional que satisfaga solamente las exigencias del mercado laboral.
En esta nueva acción educativa, el Docente debe reasumir su rol de Orientador preparado científicamente, según González (1999)para guiar al estudiante en actividades que estimulen la reflexión, el espíritu crítico, la resolución de problemas,el trabajo en equipo, el diálogo, el respeto, la responsabilidad, valores que en cierta forma son reconocidos como competencias en el campo laboral.
Otro reto de la educación superior de este siglo, es crear las condiciones para que el profesional tenga acceso permanente a opciones de actualización y mejoramiento profesional, a través de las tecnologías de información y comunicación, verbigracia, el Curso de Componente Docente de esta Universidad, donde además de actualizarnos desarrollamos competencias en el manejo de las TIC en un ambiente de autoaprendizaje.
Samuel Pérez
Referencias
Biblioteca Digital de la Organización de Estados Iberoamericanos. Disponible en red:http://oei.es. Consultado en fecha: 14 y 15-11.2007

Soto Jose Luis dijo...

José Luis Soto Paredes
Valores de la Docencia


Desde la aparición de la primera universidad, o instituto, escuela etc., la educación ha sido de suma importancia en la formación de valores y han sido objeto de preocupación de muchos hombres de ciencias. Y si concebimos que los valores son el resultado de una construcción que implica lo individual y lo social y se relacionan con otras estructuras también vinculadas a la acción social las que juntas se relacionan con las normas, actitudes y la ideología estaremos afirmando que una de las primeras o principales estructuras que contribuyen a la formación de valores es la universidad.

La universidad a través de acciones conjuntas, ya que tanto el profesor como el alumno o los alumnos tienen su propia personalidad y autodeterminación (cada quien decide por si mismo), más cuando se ha logrado llegar al nivel de madurez. Es imprescindible que los docentes, autoridades o los mismos alumnos no impongan valores (falta de ética) debido al papel que se jugara después dentro de la sociedad o alcanzar la sociedad que se quiere. Los valores no se pueden enseñar de la misma forma o metodología como se hace con datos, contenidos e informaciones pero sí son determinantes, captables y vitales, por que orientan, establecen parámetros, regulan acciones y pueden comunicarse. La universidad o para ir a un nivel más especifico, el buen docente debe enseñar determinados valores que pasen a ser parte de los ideales, las aspiraciones, el sentido de la vida, la autovaloración, etc., de ese ser tan complejo denominado ser humano.
La competencia transversal y transferible, dedicados al proceso de formación de valores ha surgido por la necesidad de atacar la crisis de valores que sufre la sociedad. Busca que las universidades y/o profesionales competentes con la formación integral no solo transmitan conocimientos y habilidades sino que integralmente contribuyan al crecimiento de sentimientos y valores.
Los docentes deben proponer cambios significativos, en el sentido de conducir a la formación de individuos capaces de convivir en una sociedad más tolerante, solidaria, honesta y justa. La formación de valores es y de ser un problema pedagógico.
Cada institución, como principio fundamental, ha de incluir la identidad o carácter, en diferentes aspectos: lo social, ambiental o de salud, esto crea una nueva innovación educativa donde se propone que los estudiantes aprendan haciendo y reflexionen sobre lo que aprenden de manera de vencer los patrones o modelos establecidos en los sistemas educativos (paradigmas).


Baxter Pérez, E. La educación en valores. Papel de la escuela. Ponencia Pedagogía 99.—La Habana, 1999.

Garcia Lucini, F. Temas Transversales y Áreas Curriculares. Madrid, Editorial Anaya. Col. Alauda, 1994

Jon J. Aranguren dijo...

Nuestro país atraviesa por una crisis social en el que la corrupción juega un rol principal sin afirmar que ella sea la causa, pero si es el efecto de una crisis estructural, razón por la que resulta absurdo cuestionar sólo a la política o a la economía como responsables de una subcultura de antivalores y conformismo, que paradójicamente eleva cada año los niveles de tolerancia frente a esta práctica, lo que evidenciaría la consolidación antiética por oposición a la construcción de valores y principios proclamados en diferentes instrumentos legales a nivel local e internacional. Las múltiples deficiencias en la educación quizás sea una de las causas de la descomposición social y falta de valores, pero en general han sido un logro de todos los componentes sociales en los que la anarquía, la pasividad y la desintegración juegan un rol preponderante que limita a la hora de enfrentar el desafío que se plantea a la educación superior.

La búsqueda de soluciones a este desafío debe considerarse en el contexto de los valores culturales y sociales, nacionales y locales; y estar acorde con los principios sociales en los que se basan las relaciones sociales, económicas y culturales. Una condición sine qua non es la concienciación acerca del rol del docente en la formación de profesionales, ya que actitudes antitéticas podrían generar efectos no solo en la víctima sino en todo el entorno que la rodea, disminuyendo la autoestima, la honra y el desprestigio tanto de la profesión como de la institución. Debe reflexionarse acerca del papel que desempeñan las instituciones de educación superior en la comunidad. Hemos de reconocer que están en deuda con la sociedad, pues en los últimos años de ha evidenciado la enorme brecha que separa a estos entes educativos de la crisis social que afronta el país. Su participación ha sido nula en el ámbito de la lucha contra la corrupción y la creación de espacios de autorreflexión social; se ha desligado la ciencia y la investigación de la vinculación con la colectividad con los múltiples problemas que la aquejan y que por tanto deben ser tratados porque están implícitos en la formación del profesional.

Por ello para lograr responder a las necesidades y expectativas sociales debe partirse de un replanteamiento de sus prioridades para el futuro, su compromiso fundamental debe ser la formación integral del individuo, con la responsabilidad de desarrollar competencias básicas de manera que los egresados de nivel superior actúen en base a principios y valores éticos en todo ámbito, tanto en sus relaciones interpersonales como en su desempeño profesional. Ello sin afirmar que sólo a estas instituciones correspondería asumir el reto, pero no es menos cierto que las universidades son el baluarte de una sociedad y como tales deben ser ejes de la construcción de un nivel de conciencia y responsabilidad que conjugue a la participación social masiva sentando las bases para el cambio que la colectividad necesita. Así entendido el comportamiento ético no debe ser ajeno al ejercicio profesional, es un componente más de la actuación profesional y desde esta perspectiva la formación por competencias implica un proceso para lograr el desempeño idóneo en el que se requiere de la integración del saber ser con el saber conocer, el saber hacer y el saber convivir; ello es formar personas con conocimientos teóricos, prácticos y valorativos-actitudinales. El saber ser y el saber convivir implican construir proyectos colectivos mediante los cuales las personas convivan en la diferencia, evitando el individualismo, el egoísmo y fomentando el trabajo cooperativo y la convivencia en condiciones de equidad e igualdad para lo cual es necesario enfocar los procesos en la construcción de valores, actitudes y normas.

Respecto del papel que juegan las instituciones de educación superior en esta formación se justifica por el carácter actualmente masivo de la universidad y su impacto social a través de la investigación y vinculación con la colectividad. Los valores no se forman de una vez, ni son inmutables, sino que se asimilan y configuran a lo largo de toda la vida y que en cada etapa de ésta, las personas entran en juego con un sistema de valores que expresa cómo ven el mundo y qué lugar ocupan en él.
Además y según explica Schmelkes “…los valores requieren de un proceso educativo intencionado y sistemático. Un proceso de esta naturaleza es necesario tanto para el logro del desarrollo cognoscitivo -que parece ser un prerrequisito para que el sujeto llegue a la definición de principios morales- como del propio desarrollo de los principios morales del sujeto. El desarrollo valoral, por tanto, no es algo que ocurra en su plenitud como fruto natural del proceso evolutivo del ser humano. Hay que perseguirlo explícita y sistemáticamente…Se acepta cada vez más ampliamente que es necesario atender los aspectos que constituyen, analíticamente, al ser humano: el cognoscitivo, el afectivo y el psicomotor; y que cualquier proceso educativo que desatienda alguno de estos aspectos, o que enfatice uno por encima de los demás, provocará un desarrollo desequilibrado del ser humano…”
Más allá de que la pérdida de valores sea un problema actual es necesario reflexionar acerca de las estrategias que las universidades y docentes deban asumir; una propuesta es la de Sylvia Schmelkes “…La educación y formación de valores comienzan sobre la base del ejemplo, pero éstos no se pueden reducir a los buenos ejemplos y el modelo del profesor, por lo que la formación de valores es un proceso gradual, donde es necesario buscar e indagar cuáles valores y por qué vías se deben formar, desarrollar, afianzar y potenciar en diferentes momentos de la vida, según las necesidades que se van presentando en la formación de un profesional…”
Estrechamente vinculada con la formación en valores está la ética, partimos de una conceptualización de la ética como requisito indispensable del docente en su rol de formador, es así que resulta que la ética es el conjunto de normas que regulan la conducta humana, desde este contexto la ética está determinada por el entorno del individuo por ello afirma Saenz ”…la ética no nos dice que hacer en cada situación posible, sino que, más bien, nos obliga a evaluarlas y nos guía en cierta medida, con sus criterios a la hora de desarrollar estrategias y tomar decisiones...”
De este presupuesto se colige que es la sociedad la que coadyuva al proceso de construcción de valores en la medida en la que las instituciones de educación superior fomenten al decir que las interacciones entre individuos producen la sociedad y esta retroactúa sobre los individuos. La cultura, en sentido genérico, emerge de estas interacciones, las religa y les da un valor. Individuo – sociedad – especie se conservan en sentido completo: se sostienen, se retroalimentan y se religan.
Se hace necesario trabajar por una formación no sólo en el dominio de conocimientos científicos, sino también en el dominio del proceso de generación de nuevos conocimientos, en el desarrollo de habilidades y en la formación de valores.

Por tanto la formación de valores requiere de un proceso de estudio del entorno, motivación al estudiante, capacitación al docente y el diseño de estrategias las que deben incluir técnicas de enseñanza y actividades en caminadas al logro de competencias. En esta formulación de estrategias y siguiendo el criterio del (Tobón 2005) el saber “ser” se compone esencialmente de tres instrumentos afectivo-emocionales: valores, actitudes y normas. A través de ellos se procesa la información afectiva y se pone al servicio del desempeño idóneo.
Valores, son procesos cognitivos afectivos generales, caracterizados por ser profundos y perdurables, se da la disposición a la acción… Se componen de actitudes.
Actitudes, son disposiciones específicas a la acción orientadas por los valores y se estructuran con base en tres elementos: un componente cognitivo, un componente afectivo, y un componente conductual…La firmeza de una actitud se da cuando lo que hacemos es congruente con lo que nos gusta y lo que creemos.
Normas, constituyen reglas de conducta esenciales para vivir en sociedad, regulando las relaciones entre las personas y las cosas…En las normas se concretizan las actitudes” .

La implementación de estrategias para el desarrollo del saber ser implicaría por tanto la integración de los valores (compuesto de actitudes y normas) en el currículo a través de los objetivos, para ello será necesario además conocer al docente, las características personales del grupo de estudiantes, la debida correspondencia entre las asignaturas, la relación de la asignatura con el futuro desempeño profesional, el desarrollo de una comunicación afectiva e interactiva, la utilización de técnicas de desarrollo del pensamiento crítico y creativo, identificar las fortalezas y debilidades del grupo y la evaluación cualitativa del estudiante durante el proceso. Ello implica la planificación del desarrollo de la asignatura contemplando actividades que permitan al estudiante desarrollar gradualmente un proceso de sensibilización, personalización y cooperación mediante el procesamiento de información, la realización de actividades y resolver el problema. (Tobón 2005).

Este proceso implicaría el diseño de tareas que permitan al estudiante concienciar acerca de los valores, reflexionar sus actitudes frente a casos reales, valorar el entorno y realizar un diagnóstico general del contexto en el que se encuentra. Adoptando a (Tobón 2005) se podría trabajar en un proyecto ético de vida de cada estudiante, invitándolo a proyectarse en el futuro realizando un examen introspectivo de su entorno y sus aspiraciones.



A través de la historia, el rol docente ha acompañado las políticas educativas del país. Consecuentemente, se puede visualizar que, en momentos de crisis, el trabajo docente se ve afectado, notándose en los mismos una actitud donde predomina el nerviosismo, el desgano, etc. Es además notorio el abordaje que los medios de comunicación realizan ante un problema determinado, afectando no sólo al maestro involucrado en el hecho, sino a la comunidad, a los niños de ese docente en particular, y a todos los docentes que ven desvalorizado su rol. Podemos decir que, frente a este tipo de acontecimientos, sentimos vergüenza ajena. El rol docente se ha tratado en innumerables documentos, dando cada uno de ellos su punto de vista, que en forma acertada desarrollan un aspecto del mismo.
Si por ejemplo tomamos como base, nuestro sistema de aprendizaje, de este componente docente (modalidad virtual), las herramientas o medios infovirtuales se constituyen, en ayudas didácticas en las metodologías como lo es en la educación virtual, cuando se habla de una educación implementando las tecnologías de la información y la comunicación requiere de un gran compromiso, tanto de la institución como del docente, la conformación de un equipo interdisciplinario, la creación de nuevas políticas institucionales, los nuevos roles del docente y del estudiante, las estrategias en los planes de capacitación institucionales a los docentes, detrás de esta nueva pedagogía que no es solo un asunto de pedagogo hay que poner de acuerdo a diseñadores, ingenieros, pedagogos, tutores, expertos entre otros.

El docente debe poseer unas competencias básicas de conocimientos de la materia y de cómo establecer la comunicación, animando, motivando, dando instrucciones de seguimiento, etc. Unas competencias pedagógicas que incluyan la planificación, diseño y evaluación. Unas competencias técnicas e instrumentales adaptadas al entorno informático, unas competencias de gestión ya que es el enlace entre la institución formadora y los usuarios y debe transmitir la filosofía de la institución. Unas competencias investigadoras que aseguren la adaptación de la materia a cada contexto, que aseguren el aprendizaje y que sean creativas. Y por último y no siendo menos importante unas competencias personales, empatía, asertividad, madurez, seguridad en las respuestas, calidez y porque no, entusiasmo y soporte emocional deben ser características personales que pueden contrarestar el “frío” de la enseñanza virtual. Es importante entender que un estudiante virtual de hoy en día es experto en el manejo de la herramienta, y el docente virtual (mayor), que llega a dirigir un nuevo grupo, debe ponerse a la altura utilizando a la perfección los diferentes elementos que la componen, de acuerdo con el uso y destinación que se tengan definidas.

Algunos de los principales elementos que debe manejar son:

Uso adecuado del computador, con un buen manejo del hardware, tanto a nivel de unidad de procesamiento central, como de periféricos, (se recomienda tener algunos conocimientos básicos en la forma como se configura un computador), como también del uso de software ofimático, como procesadores de texto, hojas electrónicas, presentadores de diapositivas, navegadores de Internet, software de mensajería instantánea y demás, que apoyen constantemente el proceso formativo que se sigue en la plataforma e-learning. Es fundamental que el docente domine y entienda el funcionamiento de plataforma LMS (plataforma e-learning), sus componentes, herramientas de comunicación, herramientas de planeación, programas para realizar el seguimiento, uso de estadísticas y motores para recopilar el conocimiento adquirido, la manera de retroalimentar a través del uso de los buzones, foros, chats, entre otros.

Es también importante resaltar la gran destreza y habilidad que debe tener un docente virtual, para localizar información adecuada y precisa en la Internet, para lo cual debe dominar perfectamente los protocolos y mecanismos que se requieren en diferentes motores de búsqueda (Google,Yahoo, Altavista, entre otros), de manera tal que pueda planear y anticiparse a la información que un estudiante pudiera encontrar en la red, evitando así que los trabajos presentados, se conviertan en un copiar y pegar de la red, sin ningún análisis profundo. Es importante recordar que las nuevas generaciones de jóvenes se formaron en la cultura de la Internet y el aprendizaje a través de medios electrónicos, situación que pondría en desventaja a un docente desprevenido o con pocos conocimientos sobre el tema, debiendo conocer muy bien herramientas de comunicación para lo cual, se requiere de conceptos claros sobre la solución de problemas que se pueden presentar comúnmente con ellos.

Desde este punto de vista, el docente debe ser estratégico en el uso formativo de TIC´s. Debe tener pensamiento proactivo y de planificación de la enseñanza, debe poseer pensamiento interactivo y pensamiento evaluativo, además debe responder a la condición de tomar decisiones; en estas, es fundamental tener muy claro la finalidad, ¿cuál es la función del debate? si los va a tener, ¿cuáles son los objetivos específicos?, ¿cuál es su rol?, cómo será la evaluación, cuáles serán las actividades, etc.( plan formativo).

Desde esta perspectiva, se definirá a un docente competente cómo aquel que es capaz de proporcionar ayudas formativas relacionadas y coherentes con las necesidades de aprendizaje de los alumnos y de ir ajustando estas ayudas formativas a las necesidades cambiantes de aprendizaje que puedan presentar los estudiantes a lo largo de todo el proceso formativo. (Miravalles, Cascudo). Además el nuevo docente virtual, debe tener presente el tipo de estudiantes que componen su aula de clase electrónica, pues los alumnos que normalmente acuden a estas modalidades de estudio, tienen características muy especiales, algunos por ejemplo, aprenden mejor de la experiencia concreta (aprenden experimentando), la observación reflexiva (aprenden reflexionando), la conceptualización abstracta (aprenden pensando) o la experimentación activa (aprenden actuando), pudiendo identificar la forma como estos estudiantes resuelven problemas, trabajan en equipo, solucionan conflictos, el cómo abordan las relaciones personales y profesionales así como la manera la manera como eligen las opciones que en un nivel profesional se le presentan. De acuerdo con el perfil del estudiante que tenga en sus aulas, el docente debe orientar su labor pedagógica y usar nuevas estrategias que le permitan acompañar a cada estudiante, de manera personalizada, en el logro de sus objetivos de aprendizaje, aportando a sus alumnos, las experiencias y conocimientos que previamente tiene desde su desempeño profesional y su bagaje intelectual, buscando inducir al estudiante en una realidad o directamente en la aplicación de los conocimientos teóricos en el hacer cotidiano.

Por otro lado, las competencias básicas que requiere todo docente, según Hernández, son el conocimiento del contenido de su enseñanza y el modo como ese contenido puede tener sentido para el estudiante; el docente debe saber hablar en un lenguaje comprensible y promover el diálogo con los estudiantes (es decir, debe saber comunicar y generar comunicación); el docente debe ponerse de manifiesto como quien se pone frente a los alumnos para mostrar y entregar lo que tiene y quiere y; el docente debe plantear y obedecer unas reglas de juego claras en su relación con los estudiantes y estar dispuesto a discutir esas reglas".

En la misma perspectiva Alywin señala que en estos tiempo necesitamos a nuestros docentes apropiándose del mejor conocimiento disponible sobre la educación, con capacidad autónoma para actualizarlo y recrearlo. Tampoco se trata de un mero desafío cognitivo. Es deseable una vocación y un compromiso afectivo con una tarea que es social y que tiene que ver con la formación de personas. Es, finalmente, un desafío práctico: requiere capacidades. Las habilidades y los desempeños son imprescindibles tanto como los conocimientos y las aptitudes.

La gama de tareas del docente incluye la planificación de sus actividades de enseñanza, teniendo presente las características de los destinatarios de la educación, las del entorno en que viven y las de la sociedad que deberán enfrentar. También incluye la capacidad para establecer ambientes de aprendizaje; la creación de herramientas de evaluación apropiadas que le permitan, por una parte detectar las dificultades de sus alumnos y alumnas y, en consecuencia apoyarlos y, por otra parte, evaluar el efecto de su propia estrategia de trabajo. Finalmente incluye formar parte constructiva del entorno en el que trabaja, compartir y aprender de y con sus colegas y otros miembros de la comunidad circundante. Es todo esto lo que hace que la respuesta a esta pregunta resulte más complejo en tanto que la actuación profesional del docente se realiza en diversos ámbitos y con diversos sujetos.En el ámbito del aula, su buen desempeño tiene que ver tanto con el acompañamiento responsable y la evaluación profunda de los procesos de aprendizaje; así como con la relación comunicativa y afectiva con todos y cada uno de sus estudiantes.

Con relación a sus colegas, se espera una actuación de colaboración, de apoyo mutuo y corresponsabilidad tanto respecto a la diversificación del currículo como a la organización y marcha del centro.Respecto a sí mismo, se espera que el buen docente esté permanentemente buscando los mejores medios para crecer profesional y humanamente.
Finalmente el aspecto que consideramos más importante y que la sociedad entera espera que se dé en todos los ámbitos señalados anteriormente es su comportamiento moralmente recto y ejemplar.

Si bien existen innumerables dificultades para llevar adelante la obra educativa de la Revolución, el fortalecimiento del papel protagónico de los centros de formación, incluidas las Universidades, ha de apoyarse en los sólidos cimientos creados por todos los que a lo largo de la historia han contribuido a la formación, desarrollo y consolidación de la nacionalidad cubana hasta la actualidad y en la búsqueda de métodos humanistas que pongan a los estudiantes en el centro de toda la actividad institucional, como los principales creadores de su propia personalidad bajo la guía de los profesores. Esta es una tarea impostergable que se abrirá paso cualesquiera que sean las dificultades. La calidad educativa debe abarcar la integralidad del sujeto. Desde este punto de vista, es necesario que la formación básica y universal brinde las oportunidades educativas que fortalezcan todas las dimensiones de la personalidad: cultural, social, estética, ética y religiosa. La formación integral supone fortalecer la capacidad de cada uno para definir su proyecto de vida, la libertad, la paz y la solidaridad, la igualdad, la justicia, la responsabilidad y el bien común.

La formación integral, ética y de valores requiere: el trabajo con los profesores, el trabajo curricular y el trabajo extracurricular.

NICOLAS GALLO dijo...

Bajo la propuesta de participación en el blog del modulo valores de la docencia en su modalidad virtual, me permito intervenir en uno de los contenidos específicos propuestos, en el del “Paradigma educativo en la formación de valores”, al respecto encontré un documento interesantísimo vinculado a este tema, no solamente referido al aspecto teórico sino al estudio practico de la implementación de una educación centrada en el aprendizaje con preferencia a una educación centrada en la enseñanza, mediante la creación del Área de Educación Europea, que contempla este énfasis, como eje fundamental del planteamiento educativo común a toda la Unión Europea,
Al contraponer enseñanza y aprendizaje se pretende resaltar la importancia que en el nuevo paradigma educativo debe tener la educación en términos de adquisición por parte del estudiante de capacidades, habilidades, competencias y valores que le permitan una progresiva actualización de los conocimientos a lo largo de toda su vida. No se trata de negar el valor que la adquisición de conocimientos tiene en el proceso educativo sino de acentuar la importancia que en el proceso educativo debe tener la adquisición de procedimientos que permitan la actualización de los mismos y también la adquisición de capacidades que sirvan de base a esos procedimientos.
Dada la conciencia, cada día mayor y más extendida, del alto grado de provisionalidad de los conocimientos adquiridos en un momento dado de nuestra vida, parece conveniente desplazar el acento desde una educación que hasta ahora ha estado preferentemente centrada en la enseñanza de contenidos hacia una educación orientada al aprendizaje de competencias. La educación deberá centrarse en la adquisición de competencias por parte del alumno. Se trata de centrar la educación en el estudiante. El papel fundamental del profesor debe ser el de ayudar al estudiante en el proceso de adquisición de competencias. El concepto de competencia pone el acento en los resultados del aprendizaje, en lo que el alumno es capaz de hacer al término del proceso educativo y en los procedimientos que le permitirán continuar aprendiendo de forma autónoma a lo largo de su vida. Al respecto las competencias generales utilizadas en el proyecto Sócrates-Erasmus titulado “Tuning Educational Structures in Europe” fueron:
Competencias Instrumentales:
• Capacidad de análisis y síntesis
• Capacidad de organizar y planificar
• Conocimientos generales básicos
• Conocimientos básicos de la profesión
• Comunicación oral y escrita en la propia lengua
• Conocimiento de una segunda lengua
• Habilidades básicas en el manejo de ordenadores
• Habilidades de gestión de información
• Resolución de problemas
• Toma de decisiones.
Competencias Interpersonales:
• Capacidad crítica y autocrítica
• Trabajo en equipo
• Habilidades interpersonales
• Capacidad de trabajar en un equipo interdisciplinario
• Capacidad para comunicarse con expertos de otras áreas
• Apreciación de la diversidad y multiculturalidad
• Habilidad de trabajar en un contexto internacional
• Compromiso ético.
Competencias Sistémicas:
• Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica
• Habilidades de investigación
• Capacidad de aprender
• Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones
• Capacidad para generar nuevas ideas (creatividad)
• Liderazgo
• Conocimiento de culturas y costumbres de otros pueblos
• Habilidad para trabajar de forma autónoma
• Diseño y gestión de proyectos
• Iniciativa y espíritu emprendedor
• Preocupación por la calidad
FUENTE:
Las Competencias en el Nuevo Paradigma Educativo para Europa
Mª Teresa Bajo; Antonio Maldonado; Sergio Moreno; Miguel Moya;
Pio Tudela (Coordinador)
Universidad de Granada
www.ugr.es/~psicolo/docs_espacioeuropeo/analisis_de_competencias_europa.doc -

Víctor Hernández dijo...

Sobre la Unidad III:
La Universidad del Siglo XXI
y la formación de Valores.


Al intentar hacer una definición sobre el llamado "Nuevo Paradigma Educativo", es imprescindible basarlo en función de la impartición de los Valores. De hecho,como lo enuncia Pérez Esclarín (1998), citado por Azócar (2002), "...Hoy más que nunca ... es urgente una educación comunitaria ... (que logre una formación) donde los derechos y deberes de los ciudadanos sean la guía permanente de las acciones colectivas, de modo que garantice a todos una vida con dignidad". Basándose en esta realidad, se puede establecer que es norte de nuestros objetivos inculcar una educación íntimamente ligada a los valores, desechando la clásica moción de darle única importancia a la instrucción en sí, y no considerar la formación del individuo en sus conocimientos actitudinales.

Por otro lado, el nuevo paradigma educativo, expresado por Aguerrondo (1999), como "Educación para Todos, con Calidad, con Equidad y más Costo Eficiente", se puede explicar como una Educación de carácter Universal, donde todos los individuos de la sociedad tienen derecho a ella; con Calidad, en la que el individuo debe cubrir su instrucción en siete puntos básicos, o "Principios" que son: a) Eficacia en lectura y escritura; b) Eficacia en cálculo matemático y resolución de problemas; c) Eficacia en Comprensión escrita; d)Capacitación para analizar el entorno social y comportamiento ético; e) Capacitación para la recepción crítica de los medios de comunicación social; f) Capacitación en la planificación, trabajo y toma de decisión en grupo, y g) Capacitación para usar, acceder y usar mejor la información acumulada. Por último, se requiere de una Educación con Equidad, donde todos los individuos reciban la misma educación sin discriminación de ningún tipo. Todo esto nos lleva a establecer este nuevo Paradigma como credo a seguir en nuestra labor como docentes en esta época que vivimos.

Ahora, si tomamos como tema principal, "Las Competencias de un Buen Docente", nos encontramos con un sinfín de características que de algún modo modelan el perfil de un docente, pero basándonos en el trabajo expuesto por Magni(s.f.), que establece los siguientes parámetros que consideramos idóneos para definir a un Docente como tal:

* Un Docente debe ejercer la función de "Maestro": no solo Enseñar, sino tambien Educar; es decir, debe adquirir un compromiso integral con sus alumnos.

* Un Docente debe ser elemento de Capacitación, donde debe llevar el criterio de docencia por el ejercicio permanente de inteligencia, la voluntad y la efectividad en el marco de los valores. Es importante resaltar que un docente jamás debe carecer de valores morales.

* Un Docente necesita forjarse el deber de vencer,formando una posición proactiva, acompañandolo con el sentido de abnegación. Para ello debe poseer carácter, fuerza y voluntad.

* Un Docente siempre debe tomar en cuenta que su trabajo es en función de los alumnos, y no de sí mismo. Por esto debe ser abierto a las sugerencias y al señalamiento de errores y defectos.

Estos puntos, aunados al comocimiento y deseos de inculcar valores, hacen un Docente ejemplar, que llevará a cabo su meta, sin duda alguna: Formar Individuos útiles a sí mismos y a la Sociedad actual.

Víctor Hernández
C.I. 10.778.826

Referencias:

- Aguerrondo, Isabel (1999). El Nuevo Paradigma de la Educación del Siglo. [Documento en Linea].
Disponible:

- Azócar R., Ramón. (2002) Hacia nuevos paradigmas en Educación.
[Documento en lìnea]. Disponible:

- Magin Silvano, Roberto. (s.f.) Rol Docente en el Tercer Milenio. [Documento en Línea]. Disponible: http://www.educar.org/articulos/roldocente.htm

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Rosana C. dijo...

Everling, tocas dos aspectos de suma importancia en tu intervención, uno referido los cinco ámbitos de la formación universitaria donde es posible integrar los valores, y el otro referido al rol del docente, donde mencionas la necesidad de reorientar la misión de los maestros con miras a rescatar su rol conductor de los procesos de eenseñanza y aprendizaje. Excelente, de aqui algunas cosas se podrían redimensionar en función de las necesidades de la sociedad y por ende de los individuos que la conforman.
Reflexionar además, sobre la formación en valores desde el ámbito universitario, no como un curso específico que dicta un solo profesor, sino como un eje transversal que forma parte de todo el curriculo universitario.

Rosana C. dijo...

Excelente aporte Luisa, reflexionas sobre la importancia de la Universidad en el Siglo XXI, destacando los retos que le plantea este sociedad a las universidades, y por ende a los que formamos parte de ella, sean estudiantes, profesores o autoridades.
Hablas de tres elementos clave para que la universidad responda a las demandas de la sociedad equidad, calidad y viabilidad.

Rosana C. dijo...

Boris, en tu segundo aporte haces referencia a la manera como puede relacionarse "los valores" con el currículum, excelente ejercicio de diferenciación, y nos ayuda y además nos invita a reflexionar sobre ello y a ponerlos en práctica.
Estoy de acuerdo con tu opinión, al afirmar, el riesgo que se corre de ver los valores como una disciplina aparte, considero que debe formar parte de todo el curriculo escolar.
Felicitaciones

Rosana C. dijo...

Excelente aporte Karina, reflexivo y además de ello con una visión crítica y realista del tema.
Tus planteamientos reflejan la crisis que vive la sociedad, no solo en Venezuela sino a nivel mundial, es un problema de todos. Sin embargo, desde nuestra sitio de trabajo, podemos ir poco a poco haciendo cosas que nos ayuden como sociedad a rescatar y reorientar el "hacer" y el "convivir". Otra reflexión importantisima que haces en tu aporte, es que el tema de los valores más que un contenido teórico , tiene que ver con la práctica, con el "saber hacer" y "aprender a convivir" lo relacionas con el ejemplo, y si tienes mucha razón, mas que decirle a las personas mira: debes se honesto, es con tu actuación demostrar que eres un ser humano "honesto", de ahí la importancia de ser "congruentes" entre lo que pensamos, decimos y hacemos.
Un abrazo

Rosana C. dijo...

Exactamente Samuel, en la medida que formemos ciudadanos aptos para tomar decisiones y solucionar problemas, estaremos formando ciudadanos responsables, comprometidos y autonómos, es decir, es necesario enfatizar en la enseñanza de aquellos aspectos relacionado con la ética, la moral de cada profesión, asi como formarlos para aprender a convivir, y a "ser personas", cualidades que necesitamos rescastar en todos los ámbitos de la sociedad.
Un abrazo

Rosana C. dijo...

José, excelente tu aporte, nos invita a reflexionar sobre la labor que mucho años y década venimos desempeñando los docentes en todos los niveles del sistema educativo. La enseñanza de valores, debe partir de la ética misma de quien los enseñan, nuestra labor va más allá, como tu bien lo mencionas, de la transmisión de información científica, debemos prepararnos para enseñar a vivir y a convivir a nuestros estudiantes, futuros profesionales.
Un abrazo

Rosana C. dijo...

Jon excelente el análisis que realizas en tu aporte, muy reflexivo y además muy crítico. Te´puedo decir qu tienes muchisima razón en todos los planteamientos que haces, y que si es cierto, debemos tomar las riendas tanto las universidades como el resto de los niveles de nuestro sistema educativo, y docentes y alumnos trabajar para lograr la meta deseada.
Un abrazo

Rosana C. dijo...

Nicolás, evidentemente el nuevo paradigma educativo referido a centrar el proceso de enseñanza y aprendizaje en el alumno, es decir, en quien aprende, es un paradigma que soporta en la actualidad los procesos educativos en los nivesles de nuestro sistema educativo, sin embargo, estamos en ese proceso de "transformación" no solo de la filosofía o la teoría psicológica que soporta el nuevo paradigma, sino también en la necesidad de transformar el rol del docente, y dejar de ser un mero transmisor de "conocimientos" y convertirse en lo que algunos investigadores como Díaz-Barriga y Hernández (2002) llaman el docente "mediador" término todavía, no muy bien entendido por aquellos que nos dedicamos a la docencia, pues algunos los confunden con facilitador, facilismo, guía, orientador, y en realidad va mas alla de eso.
Sin dejar de lado, la necesidad además, de reorientar la función del alumno, o mejor dicho, la responsabilidad de este ante su proceso de formación.
Mencionas también, "formación permanente y a lo largo de toda la vida" en otras palabras, ya no se aprende solamente en los ambientes de clases, o aulas, sino que el aprendizje del ser humano se extiende más alla de las fronteras o de las cuatro paredes del aula, y de los años estipulados para aprender.
En fin, considero que este nuevo paradigma de la educación nos ayudara a todos a enriquecer nuestras formación y capacitación y además de ello a transferir lo aprendido a situaciones cotidiana de nuestra vida.
Un abrazo

Rosana C. dijo...

Víctor, y agregaría a tu aporte a la parte donde hablas del rol docente, la necesidad misma, por parte del docente de "valorar" su profesión, de quererla, de hacerla respetar, de darle significado y sobre todas las cosas de asumirla con verdadera vocación.
No es suficiente, llamarse profesor, docente, maestro es necesario sentirlo, porque formamos seres humanos, no hacemos construcciones, ni carreteras, ni barremos el piso, somos, sin ánimos de menospreciar nin´guna profesión u oficio, somos los encargados de "formar" a los futuros profesionales que regiran a este hermoso país.
Un abrazo

Rosana C. dijo...

En líneas generales quiero felicitar a: Boris, Jon, Everling, Luisa, Karina, Samuel, José, Nicolás y Víctor por la calidad de los aportes realizados, por el interés demostrados y por la profundización en los temas tratados, solamente considero que falto un poco más de interacción entre todos los integrantes del grupo, probablemente yo debí estimular mucho más la interacción entre ustedes, sin embargo, los felicito por el compromiso superrado.
Reciban un cordial y afectuoso saludo,
Rosana C

Rosana C. dijo...

FALTO LA PARTICIPACIÓN DE LOS SIGUIENTES PARTICIPANTES:
MARISELA CABRERA
ANA CHACÓN
ADRIANA RENDON Y
RICHARD LLOVERA
Rosana

RICHARD dijo...

Richard Llovera.
Mis disculpas por no haber participado en el tiempo establecido

1. Funciones de la Universidad en la formación en y para los valores: es de suma importancia conocer que la universidad, tiene una significante misión en la ciudadanía, como es el impartir técnicas, métodos y promover valores en la población, por lo que, se puede definir como un lugar donde se aprenden y desarrollan un conjunto de saberes y valores, que permitirán en el futuro ejercer una profesión investigativa, fundamentada en aportes tecnológicos que nos conlleve a un desarrollo global, así como principios éticos y morales que se deben promover cada día, sin dejarlos sólo a responsabilidad de los padres o maestros sino mantenerlos en todas sus etapas para enraizarlos y crear profesionales que contribuyan al bienestar social.
2. Roles de los docentes, de las autoridades, de los alumnos: Son de mucha responsabilidad, motivado a que existe una sensibilidad de la universidad en torno a la formación ciudadana en su contexto de aprendizaje, muchas veces en las carreras científicas le damos muy poco cabida a la formación ciudadana por lo que debemos reorganizarnos en lograr un equilibrio y darle importancia a la inducción de valores. El mundo universitario está apartado de estas preocupaciones y tiene cierto recelo para realizar planteos acerca de la formación ciudadana y en valores democráticos como algo inherente a la formación universitaria. Entre otras razones, e incluso reconociendo la importancia de tal formación, lo hace porque entiende que la responsabilidad no es suya. En el mejor de los casos puede considerar conveniente la formación deontológica de sus estudiantes para que, en el futuro, puedan desarrollar un buen ejercicio profesional. Pero aun así, con excepción de algunas universidades de carácter cooperativo o privado, una formación ética dirigida a la construcción de la personalidad moral y a la formación ciudadana no son objetivos que, de manera habitual, puedan identificarse como tales en la concreción de los planes docentes y en las prácticas de aprendizaje en la universidad, por lo que, es tarea de todos analizar y buscar un modelo educativo en el que implementemos el equilibrio técnico y valores con aporte a la ciudadanía.
3. Hablar de las competencias de un buen docente: Un Dentro de las competencias de un buen docente se encuentra un conjunto de conocimientos, destrezas, formación ciudadana y aptitudes para el ejercicio profesional con eficacia, así como La integración de dos tipos de saberes: un conocimiento académico acerca de un campo de la realidad, y otro procedimental, relativo al desarrollo de habilidades para resolver problemas, así como la acción y el uso de un repertorio de recursos, estrategias y dispositivos prácticos.
4. Competencias generales, transferibles y transversales: Es enfocada al proceso de formación de valores que se asumen y los rasgos caracterológicos que tipifican y le conceden un sello determinado a las actuaciones del ciudadano estando entre tales cualidades el desempeño competente en el autocontrol emocional, la responsabilidad, el compromiso, la perseverancia, la autonomía, la creatividad, la iniciativa y la audacia, entre otras.
5. Paradigma educativo en la formación en valores: la formación de valores se debe incluir: lo social, ambiental o de salud, esto crea una nueva innovación educativa donde se propone que los estudiantes aprendan haciendo y reflexionen sobre lo que aprenden de manera de vencer los patrones o modelos establecidos en los sistemas educativos.
Richard Llovera

Ana Maria dijo...

El docente administrador de la educación, es aquel que obedece los principios rectores de coordinación, productividad, planificación, responsabilidad, organización, sistematización, disciplina, autoridad, unidad entre la relación docente-alumno y equidad; la finalidad del docente administrador es el diseño y cumplimiento de los objetivos, de una manera productiva y eficaz, el rendimiento de sus alumnos y el crecimiento institucional de la organización educativa en la que se desempeña.

Siguiendo con la idea del párrafo anterior, el docente en el mundo actual debe adoptar diferentes decisiones para estimular el aprendizaje de sus alumnos, complementar los métodos adecuados de aprendizaje, mantener la disciplina en el salón de clase y buscar soluciones ante la carencia de recursos materiales. Así mismo, la enseñanza siempre ha tenido como centro activo al docente, ya que este era el encargado preparar el material, exponer el tema y mantener su autoridad en la clase, el alumno en cambio tenía un papel pasivo, realizar sus apuntes, estudiar, prestar atención; en este sistema de enseñanza el rol del docente solo se basaba en transmitir los conocimientos. Hoy en día, este método ha quedado obsoleto dando paso a un nuevo estilo de aula de clase donde el docente fomenta la participación del alumno y ayuda a la construcción de ideas pensamientos y criterios formativos del alumno.
De este modo, las nuevas tecnologías favorecen la recepción de la información, y por tanto el aprendizaje virtual supone además de la tarea activa del que aprende (nuevo rol del alumno) una tarea directiva por parte del profesor (nuevo rol del profesor), lo que significa que el rol del docente moderno, esta experimentado un cambio hacia nuevos modos de desarrollar la actividad docente más cercanos a las nuevas tecnologías. Debido a la falta de interés y la carencia de conocimientos informáticos por parte de algunos docentes, no todos están interesados en aplicar las nuevas tecnologías lo cual afecta negativamente en el desempeño del docente y en la futura eficiencia del alumno.

desde mi punto de vista, el abandono de los estudios es producto de la falta de actualización de los mecanismos de aprendizaje y enseñanza del docente, el manejo incorrecto y el mal concepto que se tiene de la tecnología, el poco interés de los gobiernos de invertir en dotaciones de instituciones educativas; lo explicare mejor con un ejemplo, actualmente, se evidencia en ciertos planteles educativos venezolanos, que en la primaria no se les permite a los niños hacer trabajos en computadora, estos deben ser a mano, lo cual es comprensible, ya que los niños deben aprender a desarrollar y formar su escritura manual sin embargo, esto se debería combinar con la tecnología, con la finalidad de que los niños aprendan escribir en el teclado, el correcto uso del Word, entre otras cosas, todo esto, considerando que los niños modernos venezolanos a los 5 años manejan en un 50% la computadora y el Internet; este método de la exclusividad de los trabajos manuales, aburren al niño moderno, desarrollando en él un interés muy bajo por sus estudios y creándole un concepto de educación aburrido y de poco interés. Simultáneamente, el rol del docente actual como administrador de la educación debe luchar para que la educación este acorde con las nuevas exigencias mundiales y sociales.
Así mismo, dentro de los problemas que enfrenta la educación (sobretodo en Latinoamérica), se encuentra el estrés del docente y su incidencia negativa en la educación, por ejemplo: el docente desea que todos sus alumnos salgan bien, pero cuando corrige las pruebas se da cuenta de que sus alumnos no entendieron y no obtuvieron las calificaciones esperadas; la reacción ideal de este docente como administrador de la educación, es hablar con sus alumnos para ver que ocurrió?, porque no se obtuvieron los resultados deseados? y evaluar las fallas de ambas partes, (docente-alumnos); lamentablemente, en muchas ocasiones esta no es la actitud de los docentes, sino pese a su ansiedad por ver resultados de inmediato, se molestan y aplican evaluaciones mas fuertes con mayores dificultades para el alumno, pruebas sorpresas, extensas investigaciones, entre otras fuertes medidas que no están dentro del plan de objetivos y no dejan ningún aprendizaje en los alumnos ni en el docente como experiencia.